23 de enero de 2018

Emilio Gastón, nubepensador, adios!

Emilio Gastón recitaba de memoria. Había escrito un poema que nos aprendimos muchos:

SOMNO SOLVI
  AMIGOS: Hoy ipsofactamente continuemos nuestra simple faena de vivir. Siglos ya de olvidar nuetro letargo para seguir cantando como entonces. ¿Cuántos miles de años he dormido? Recuerdo amigos míos que hace nueve mil años luchaba tras las puertas de Troya. Todavía recuerdo cuando aquel Mundo Amigo recién nacido apenas veinte mil años ha... en la gruta de moda inauguraba la exposición de frescos de Altamira Desde entonces ¡yo no escribo poemas! Sentado en la materia cronológica de la nube en que habito olvidaba volar día tras día y abandonaba delincuentemente mi manera espontánea de soñar. Y es que pasando el tiempo procurando leña y alimentos vuelan los pájaros se arrugan los milenios y los hombres se vuelven herramientas abogados y todo como yo. Quedábase dormido nubeando poeta dentro inevitable mío,duraba su letargo demasiado pero habéislo llamado sacándole del sueño de hace veinte mil años. Hoy que me siento bípedo de nuevo y el alma se me sube a la cabeza voy a volver a imaginar lo que nunca se debe imaginar. Voy a dejar que diga su palabra y arenga planetaria este poeta inevitable mío, este petardo lírico que ha sido amordazado tantos años por hombres herramienta como yo *** Hoy ipsofactamente continuemos nuestra simple faena de vivir. Exijamos aumentos de guitarra reparto equitativo de canciones y tractores a plazos porque la tierra es más de quien la canta que no de quien la compra. Los nubepensadores no tienen sindicato. Esperadme en la cueva del minero y haced mío su cabreo profundo. Tenemos que hacer juntos muchas cosas soñadores del mundo
¿nos unimos?
Emilio Gastón
Emilio, con barba, entre Tierno Galván y José Antonio Labordeta. Pza de toros. Zaragoza, 1977

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